Irlanda – El lugar que cambio mi vida

Irlanda – El lugar que cambio mi vida

Irlanda ¿Cómo describiría Irlanda?

La hermosa isla esmeralda, un lugar donde habitan duendes mágicos, el país del trébol de la suerte con 3 hojas o como el lugar que cambio mi vida.

Sin saber que esperar, viajaba a miles de kilómetros de distancia de mi país, sólo recuerdo que sentía miedo y emoción al mismo tiempo.

Todo comenzó un lunes 5 de noviembre, pues fue el día que llegué a Dublín, la ciudad que se convertiría en mi casa y mi escuela por un par de meses.

Cabe mencionar que el primer día me pasó algo que ahora me es gracioso, pues me perdí al otro lado de la ciudad, por lo que, no fue necesariamente la mejor forma de darme la bienvenida. Pero, más tarde, cuando por fin llegué a donde me esperaban, toqué la puerta y me recibió una mujer de lo más amable y educada, por lo que de inmediato me hizo sentir en casa, sin duda, ese día conocí a la familia irlandesa más adorable.

St. Stephen’s Green park

Y así, transcurrían los días y no terminaba de sorprenderme, cómo olvidar esas mañanas inigualables en St. Stephen’s Green park, un lugar hermoso en donde me relajaba, escuchaba música, me ponía a leer o simplemente me sentaba a apreciar su hermosura.

Cada mañana se convertía en un maravilloso comienzo, siempre descubría algo nuevo de esa mágica ciudad. Temprano me preparaba un café y salía para subir al autobús, todo el tiempo procuraba sentarme en el segundo piso para tener una mejor vista del camino, a partir de ese momento empezaba el tan placentero recorrido, las casas con puertas de colores, las calles, templos, cada detalle que encontraba en el trayecto. Algunas veces decidía detenerme en el jardín botánico nacional, el cual acepto se convirtió en mi preferido para caminar, la primera vez que fui me dejo con la boca abierta, literal no podía creer en que estuviera tan bonito y con el otoño en todo su esplendor, las hojas de los árboles brindando un fondo color naranja, el puente, el lago, las ardillas por todos lados y los patos nadando, un lugar que sin duda me cautivó.

No se imaginan la felicidad que sentía al despertar, ese lugar me fue atrapando poco a poco hasta llegar a sentir que no quería dejarlo nunca. Así es Dublín, al principio te cuesta un poco adaptarte, pero le das unos días y te envuelve en su belleza, su gente, su cultura, su ambiente, su magia.

Recuerdo que una de las experiencias más enriquecedoras durante mi estancia fue el domingo que acudí a misa a la catedral de San Patricio, no se imaginan el momento tan lleno de reflexión, de paz y tranquilidad, eso es lo que se sentía al estar allí, cuando te sientas y simplemente das gracias por lo todo lo bueno que te ha pasado. Al salir al jardín, las campanadas y la gente disfrutando, hace que te desconectes por un momento. Ese día regresando de la catedral, decidí pasear por Grafton street, caminaba por la calle y disfrutaba de los buenos músicos que a tu paso encuentras.

Catedral de San Patricio

Fue en el puerto de Howth, mi lugar favorito, en donde decidí despedirme de Dublín, el sonido del agua que chocaba con las rocas, las gaviotas y la vista que puedes apreciar en el lugar, provocan que quieras pasar ahí el día entero. Justo en ese momento y con una sonrisa en el rostro, agradecí por la gran experiencia, por todo lo aprendido al estar viviendo allí, por los grandes amigos que conocí, los lugares tan increíbles que vi y los bellos momentos que llevaría en mi memoria.

Puerto de Howth

Este tiempo lejos de mi país y de mi familia, me ayudó a darme cuenta de quién soy realmente, de que, si realmente quiero, puedo cumplir cualquier objetivo que me proponga, conocí la gran fortaleza que tengo y descubrí que la verdadera felicidad está en ti mismo. Muchas veces uno necesita perderse para poder encontrarse. 

Estar solo y alejado de tu estado de confort te hace crecer, te hace madurar, aprendes a valorar lo que tienes, es tan cierto como una frase que leí de Mary Anne Radmacher “no soy la misma, habiendo visto la luna del otro lado del mundo”. Y así es, nunca vuelves a ser el mismo, nada es igual, todo es tan diferente a como lo veías. Ahora quieres conocer más, vivir más, descubrir más y disfrutar más…

Irme a Irlanda ha sido de las mejores decisiones que he tomado, siempre le agradeceré a ese lugar por haberme devuelto la vida.

Por: Lau Barajas, México / Sígueme en Instagram: LAUBAROD

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