Mi experiencia mundialista – Lo que no viste en Rusia 2018.

Mi experiencia mundialista – Lo que no viste en Rusia 2018.

¿Existe algo mejor que visitar un país misterioso, lleno de tabúes, del que se sabe poco y mucho al mismo tiempo? La respuesta es sí, visitándolo cuando se disputa la XXI Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, «el mundial» de cariño.

Desde que comencé con los preparativos para el viaje se sentía la emoción, mi objetivo principal era ver jugar, en vivo y en directo, a la selección de mi país (México). Pero debo confesar que compré los vuelos sin tener boleto para algún partido, mi esperanza era conseguir alguno de reventa afuera del estadio (con todo y el precio elevado que eso conlleva).

Unas semanas antes, y gracias al apoyo de algunos amigos que habían seguido todo el proceso desde el inicio, conseguí tramitar mi Fan ID, esto para poder ingresar a Rusia sin visa (nosotros los mexicanos y gran parte de Latinoamérica requiere visa para entrar, lo cual implica una cuota nada barata y una carta de invitación). Listo, tenía vuelos y tenía manera de entrar al país, pero aún no había asegurado mi pase al estadio.

Un día por la mañana recibí un mensaje, en el que con carácter urgente mis amigos necesitaban los datos de mi pasaporte. Se abrió la última fase de ventas y estaban ya en línea para comprar los boletos, México-Corea era el partido al que queríamos asistir y estábamos en la cuerda floja. Después de varios minutos de tensión el mensaje de confirmación llegó: ¡TENIA BOLETO!

Te regalamos un descuento en tu proxima reserva! – Airbnb

Presentía que sería una experiencia padrísima (genial) desde que llegué al aeropuerto de Varsovia. Desde ahí comencé la fiesta con otros mexicanos, y al poco rato, gente de Brasil y Perú se unió. Era solo el preámbulo, una probadita de lo que nos esperaba al llegar a Moscú. Pues bueno, fue mejor de lo que esperaba y de lo que podía imaginar, el ambiente de camaradería inundaba la ciudad, se sentía que era una fiesta masiva y no había calle, autobús o vagón de metro que no tuviera aficionados del deporte cantando y apoyando a sus equipos.

En cada ciudad anfitriona, durante el torneo existen lugares llamados «Fan Fest» en donde hay múltiples pantallas gigantes para poder ver los partidos mientras bebes cerveza y comes algo de lo que ahí mismo venden. Uno de los días que estuve en Moscú decidí visitar su Fan Fest, para ver uno de los partidos que se jugaban ese día. El ambiente es exactamente el mismo que en toda la ciudad, una fiesta total con conciertos en el medio tiempo y distintas atracciones. Nuevamente la camaradería se volvía a hacer presente, todos eran amigos de todos sin importar quien ganara o perdiera.

Llegó el día de viajar a Rostov, ciudad donde jugaría México; Después tener un momento difícil para llegar a la terminal de autobuses y de un viaje de 17 horas en un autobús que no inspiraba confianza, viejo y sin aire acondicionado, la experiencia que al inicio parecía catastrófica se convirtió en una de las mejores de mi vida, pues tuve la oportunidad de conocer a gente local que cambió por completo mi percepción de Rusia, pero esa, es otra historia.

Llegué al estadio, desde lejos escuchaba el clásico canto «y ya lo ven y ya lo ven somos locales otra vez» y en efecto, ¡el estadio era nuestro! No sé de donde salieron tantos mexicanos, pero ahí estábamos, una cifra incontable de personas cantando nuestro himno y nuestras canciones emblemáticas. Pude sentir la piel chinita al escuchar el «Cielito lindo» después del primer gol. ¡Los ánimos estaban a tope! Tanto así que se acabó la cerveza del estadio 🙂

Nuestro equipo ganó, la fiesta sería hasta el amanecer, todos lo sabíamos.

Lo que aprendí:

El mundial no solo es para aficionados: Conocí familias enteras (con todo y suegra) que viajaron hasta Rusia solo para disfrutar del evento, aunque no sabían todos los equipos o jugadores que participaban. Algunos de ellos ya tenían varias experiencias mundialistas.

ETIAS, el nuevo permiso de viaje para entrar a Europa – Lo necesitas?

Los rusos son muy buena onda: Saben reír y agarrar la fiesta, también saben ayudar y apoyar a quien lo necesita, incluso si no hablan tu idioma o inglés, buscaran la manera de ayudarte. Siempre fueron pacientes y respetuosos con los grupos de personas que cantaban y gritaban apoyando a sus equipos en espacios públicos. En el metro, en la calle y en los restaurantes siempre había alguien que me quitaba la barrera del idioma. Personalmente siento que están tratando de quitarse esa imagen que el mundo tiene de ellos, y la verdad es que van por buen camino.

Todos son amigos de todos: incluso cuando con la influencia del alcohol había intentos aislados de pelea, nada fue trascendente porque era la misma afición quien calmaba la situación, después de unos minutos todo como si nada. Al final de cuentas es una celebración internacional y el respeto se hace presente en todo momento.

¿Qué esperas? ¡Es momento de iniciar planes para el próximo mundial! Toma tu mochila, Qatar 2022 está esperándote.

 

Por: Edy Lara, México

 

Siguenos en redes sociales y entérate de nuevas historias!

Edy Lara

instagram

De historias y pasaportes

facebook instagram twitter
Close