Mi primer noche en Africa – Tanger y la estafa urbana

Mi primer noche en Africa – Tanger y la estafa urbana

Que se te viene a la mente cuando piensas en África? leones, desiertos, pobreza también.. por que no decirlo. Este continente esta lleno de prejuicios e ideas erróneas quizás como ningún otro, lo que siempre me llamo la atención. Nada puede atraer mas al viajero que el poder descubrir una nación de la que se cree que solo se puede encontrar en cuentos o películas. Una tierra donde puedes robar almas o incluso recibir maldiciones. Que mejor que Marruecos, tierra islámica.

Puerto de Tanger – Disculpen la calidad, pero sentí que valía la pena compartirla

Empiezo con tanto misticismo, por que desde el inicio antes de poner siquiera un pie en dicho continente, mientras cruzaba el estrecho de Gibraltar, este sentimiento fue llenando mi cuerpo, y aunque después comprobé el calor de la gente y cultura marroquí, el inicio fue digno de un viaje a otra realidad, una bastante inquietante.

Ya desembarcado en Tanger y con mi cosas aseguradas en donde pasaría la noche, no había mas, quedaba salir a aventurarse a conocer la enigmática ciudad a la que llegue. Todo lo previo me tomo un tiempo considerable, así que mi andadura comenzó con la noche de acompañante, y unos pocos Dirhams que negocie con un Bereber en el muelle cuando llegue. Sin darme cuenta, donde todo empezó fue en el corazón de la Medina (Fortificación antigua en el centro de la ciudad), un mundo lleno de vendedores ambulantes, kaftanes, bereberes, el tradicional té de menta y muchos “amigos», una bomba de cultura, palabras extrañas y colores que explota en tú cara para resumir. Todo comenzaba sumamente impactante, lo que esperaba de una experiencia así, sin duda. Hasta que los muchos “amigos» aparecieron.

Mientras caminaba por las estrechas y laberínticas calles de la ciudad de los espías (Conocida así en los 40, por su alto grado político y engaños), entre lo oscuro de ellas, sin darme cuenta, salió todo un personaje, Hakir, un auto proclamado artista, vestido de telas purpura (Color muy anormal en el país para hombres) y creíble por las manchas de pintura en sus pantalones, me saludo. Empezó su discurso de una forma magistral, decía ser un hombre de mundo y que entendía a los turistas como poca gente, y ya que al parecer, iríamos en el mismo camino, decidió “ayudarme», por que según Hakir, al dia siguiente seria la festividad mas importante de Marruecos y que solo la gente con vestimenta tradicional podría entrar a los eventos (También creíble, debido al uso de manera común de vestimentas típicas por las callejuelas), que todo en la ciudad estaría cerrado y que el único lugar donde podría encontrar una vestimenta así estaba a punto de cerrar, apurate Ángel, vamos¡¡ yo te llevo decía, están a punto de cerrar.

Entre la urgencia del asunto y la aparente sinceridad de Hakir, camine en su dirección hasta que me empecé a cuestionar el hecho que estaba ocurriendo, yo para que demonios quería una Chilaba, este hombre estuvo a punto de convencerme de hacer una compra sin sentido y sin darme cuenta. Ya en el famoso negocio, mientras el hablaba en árabe con el vendedor, se jactaba de haberme conseguido un buen precio por dicha vestimenta. Entonces le comente que prefería no comprarlo, acción a la que respondió..“Al fin turista, bah, tu que vas a saber, tu té lo pierdes..» y después de un par de aspavientos afuera de la tienda, este “pintor» decía que le debía dinero, que tenia que pagarle sus servicios, que en este país siempre hay que dar algo a cambio, que era cuestión de cuidar nuestra tumba, alma y cosas por el estilo. En fin, con un te de menta y unos cuantos dirhams en la mano Hakir acepto irse contento.

Cafe Tingis – Zoco de la medina de Tanger, donde compartí te con Hakir

Obvio después de lo vivido me quedo un mal sabor de boca, creí que fui inocente, pero aun no conocía a Bilar, otro bereber (araña), ahí es cuando descubrí que las famosas “arañas» de marruecos eran capaces de estafar a casi cualquiera, tienen una habilidad difícil de explicar. Ya que logro enredarme de manera similar con otro asunto y logro sacarme otras pocas monedas. Estos supuestos “amigos» están por todas partes, y ese es el pan de cada día de ellos, sacar las monedas que te permitan comer al día siguiente, Marruecos no esta en una situación demasiado privilegiada, los sándwiches de casi cualquier cosa es la comida común por la calle. De ahí quizás su especial habilidad para enredarte en la telaraña.

Alina – En algún lugar de Tanger. También lidio con la estafa urbana de la ciudad.

A pesar de lo vivido, me quedo con mi recorrido entre las calles, iluminadas por los vapores de los puestos de comida, lo místico de un lenguaje extraño y colores vibrantes en el fondo. Esa noche la finalice de la mejor manera, un par de dulces típicos marroquíes de un vendedor ambulante y un té de hierbas turcas, a la par de una noche de guitarra, interpretada por un par de grandiosos amigos argentinos que hice en el lugar donde pase la noche, el buen Pila González y Cruz Melieni (El árabe le decían). Grandes personas, aunque no sepan mucho de fútbol, pero que son unos maestros del viaje, la guitarra y el buen ambiente.

Aunque podría sonar algo peligroso o poco alentador viajar a Marruecos, es todo lo contrario, mi primera noche claro esta que fue algo desafiante, pero que en ningún momento mi integridad estuvo en peligro, fue como viajar en el tiempo y estar en aquellas ciudades árabes del pasado en el que negociar y estafar era el pan de cada día, una experiencia digna de llamarse aventura, y creo que hay pocos países que puedan brindar una experiencia de este tipo en el mundo.

Para su tranquilidad, puedo asegurarles que el turista es sumamente protegido y Marruecos es considerado un país seguro. No cabe duda que esta noche me preparo para el resto de mi viaje que solo hacia mas que comenzar, un viaje que logro convertirse en una de las mejores experiencias de mi vida.

 

Por: Ángel Alarcón, México

 

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Ángel Alarcón – Dir. & E.J. de De historias y pasaportes

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