Vietnam convertido en realidad

Vietnam convertido en realidad

Hace más de 15 años que vi por primera vez a Robin Williams gritando su famoso ‘Gooood morning Vietnam’. Aquella escena, con el actor sudoroso, pegado al metálico micrófono y hablando sin descanso, se me quedó grabada en el imaginario. Comencé a buscar información y Vietnam se convirtió entonces en uno de los países a visitar en mi inmensa e interminable bucket list.

Así de rápido me enamoro a la hora de elegir destinos, pero tenía la corazonada de que, en este caso, no iba a haber ningún tipo de desencanto posterior. Y no me equivoqué.

2018 me brindó la oportunidad de visitar el país. Era mi primera vez en muchos aspectos: nunca había estado en Asia, ni había hecho un viaje tan largo (17 días) y tampoco sabía lo que era recorrer un país con una gran mochila a la espalda.

Creo que la parte más difícil fue distribuir esos días (que pueden parecer suficientes pero no lo son) a lo largo y ancho de un país. Nos estudiamos la guía y buscamos información y consejos de otros viajeros sobre sitios que visitar y la distribución aproximada del tiempo que teníamos disponible. No nos sirvió de nada, porque un día antes del viaje cambiamos de nuevo toda la ruta (benditas cancelaciones gratuitas de los alojamientos). Una cosa ya nos estaba quedando clara: nuestro viaje tendría altas dosis de improvisación y cambio de planes.


Mari Carmen, nuestra llama viajera y mascota del viaje, esperando en Heathrow

Por precio y horarios disponibles, elegimos la aerolínea Aeroflot. Bien, no sé si la conocéis o habéis viajado con ella. Personalmente, no volveré a utilizarla nunca más. Os contaré un poco más acerca de nuestra odisea: salíamos desde Londres, con escala en Moscú y parada final en Hanoi. Retrasaron el primero de los vuelos, que nos hacía perder la conexión en Rusia, así que decidieron darnos otra escala extra en Hong Kong para finalmente llegar a la capital vietnamita. TODOS nuestros vuelos se retrasaron, lo que supuso la pérdida de nuestro primer día en la capital (por suerte, habíamos destinado también el último día de nuestro viaje allí, de lo contrario… bye, bye Hanoi). Cada vez que intentábamos hablar con alguien de la aerolínea, nadie quería/sabía comunicarse con nosotros. Es difícil de creer, pero en una ruta Londres-Moscú los asistentes de vuelo apenas hablaban inglés. En la capital rusa nos tocó salir a correr y cruzar dos terminales inmensas para poder coger el vuelo, que por “suerte” también estaba retrasado.

Tras nuestra odisea de 24h, llegamos a un pequeño hotel en el centro de la ciudad, cerca de la famosa calle Tạ Hiện. Mi habitación, en una quinta planta sin ascensor. En mi mano, una llave larga y con un llavero rojo colgando, en mi espalda una mochila de 20kg a la que todavía no estaba acostumbrada.

No hay nada que una buena ducha no solucione. Ya estábamos listos para entrar en contacto con la ciudad. Cruzamos de acera y, justo enfrente del hotel, nos esperaban dos amigos tomando una cerveza. Que no os engañen los taburetes de plástico, las mesas pequeñitas y los palillos de madera de dudosa limpieza: en estos puestos ambulantes probaréis los mejores pho del país. Sólo tenéis que saludar, sonreír y tomar asiento.


Primera hora de la mañana en Hanoi

Hanoi es el caos más bonito que he visto nunca. Construcciones coloniales junto a templos chinos, pagodas al lado de un moderno café… es una explosión de colores y, sobre todo, ruidos. No es una ciudad para los asustadizos con la seguridad vial, aunque casi nunca ocurra nada, ya que cruzar una calle en la capital (o en Ho Chi Minh) exige determinación y algo de valentía. Tranquilos, nadie os va a atropellar, pero es mejor no ponerlo muy difícil para que os puedan esquivar.

Elegimos seguir una ruta norte-sur para conocer el país y, desafortunadamente, Sapa quedó fuera de nuestro recorrido. En lugar de conocer esta zona de montañas y arrozales, decidimos irnos dirección al mar, hacia el este. Tras una visita fugaz a la capital vietnamita, y unas pocas horas de sueño, Ha Long Bay nos esperaba para dejarnos con la boca abierta. Continuará...

Por: Zaida Alcaría, España / Sigueme en Instagram: ZAIDALBA

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